Creación literaria con y para los niños de infantil
En esta entrada os mostraré creaciones propias de diferentes textos literarios que podemos trabajar con los alumnos de educación infantil, utilizando para ello diferentes técnicas presentes en diferentes composiciones.
Verso
Había una vez una viejecita que vivía en el bosque, en una casa de caramelos y gominolas de todos los colores imaginables (verde, azul, rosa, blanco, marrón...).
Verso
Para la creación en verso que aparece a continuación he utilizado la técnica del encadenamiento.
Esta técnica consiste en escribir versos que no riman entre si y que, parecido al juego de las palabras encadenadas, consiste en escribir un verso, y con la última palabra de este, formar el verso siguiente.
El último verso de la composición, además, no debe estar encadenado, indicando así que se ha llegado al final de la composición.
Como motivo del uso del encadenamiento, la edad a la que va dirigido esta composición es a 4-5 años, pues comprenderán mejor la relación que se establece entre los diferentes versos, además de que el tema que trata el poema es muy cercano al desarrollo de su vida diaria.
La composición es la siguiente:
Me gusta jugar en el
parque
Mamá está sentada en un banco.
El banco está en el parque.
El parque está lleno de niños.
Los niños juegan con las flores.
Las flores son de colores.
De colores cálidos se ve el cielo.
En el cielo está el sol.
El sol se refleje en los columpios.
Los columpios divierten a todos los niños.
Prosa
Con respecto a las composiciones en prosa también se encuentran innumerables técnicas para realizar diferentes creaciones originales. En este caso, la técnica elegida ha sido la del cuento al revés, es decir, la creación que consiste en partir de un cuento ya existente pero intercambiando la naturaleza de los personajes, creando así una historia totalmente nueva.
Al igual que la composición anterior, debido a la elección de la técnica descrita, la edad a la que está dirigida esta historia es de 5-6 años, pues requiere tergiversar una historia que es muy conocida por todos, cosa que a los más pequeños no les gusta mucho y además de que la historia es más lineal y no hay elementos que se repitan a lo largo de la historia, es el cuento elegido para crear un libro que serán ellos los encargados de ilustrar.
Dicho esto, la historia es la siguiente:
Hansel y Gretel
Había una vez una viejecita que vivía en el bosque, en una casa de caramelos y gominolas de todos los colores imaginables (verde, azul, rosa, blanco, marrón...).
Vivía sola y aislada porque su marido había
muerto hace unos años y le había dejado esa casa tan maravillosa como herencia.
En la ciudad, al otro lado del bosque, dos
jovencitos llamados Hansel y Gretel, no dejaban de meterse en líos. Eran muchas
las ocasiones en que iban a jugar al bosque por las tardes después de clase para disgusto de sus padres.
Un día, estaban en
el bosque, cuando a lo lejos, vieron una casa muy peculiar. Las ventanas eran
de azúcar transparente, el tejado de barquillo, las paredes de caramelo con vigas
de bastones de caramelo también y la puerta era una tableta de chocolate
gigante.
Sin pensárselo dos
veces, se miraron, y tras unas carcajadas fueron corriendo a ver esa maravilla
que no podían creer que existiera.
Al llegar comenzaron
a arrancar pedazos de la casa y a comérselos, sin pensar en que allí podía vivir
alguien que tal vez no le agradase que destrozaran su casa.
Terminaron por
destrozar la puerta y entraron sin permiso en ella. Probando todo lo que veían
que era comestible.
La anciana, que
había ido a recoger setas con las primeras luces de la mañana, al ver su casa
destrozada al llegar, quiso salir corriendo a avisar a la policía. De lo que no
se había dado cuenta era de que los dos jóvenes todavía seguían dentro.
Estos, al ver que salía corriendo, la agarraron y la ataron
con una cuerda a uno de los bastones de caramelo.
La anciana, muy asustada, les suplico que la soltaran. Que
si la dejaban tranquila les prometía no avisar a la policía y dejarles marchar
sin ninguna dificultad.
Pero los jóvenes solo se reían de ella y seguían comiendo.
Al caer la noche, Hansen y Gretel no tenían ganas de volver
a casa y decidieron quedarse a dormir en casa de la anciana. Pues allí tenían todo
lo que podían desear.
Por otro lado, los padres de los jóvenes, sumamente preocupados,
llamaron a la policía y comenzaron a buscarlos por el bosque, gritando sus
nombres:
-
¡Hansel!
-
¡Gretel!
-
¿¡Dónde diablos estáis!?
Los chicos estaban durmiendo profundamente y no oyeron las
voces desesperadas de sus padres, pero la viejecita, que todavía se encontraba
atada a la columna de caramelo y no podía conciliar el sueño por el frío y el
miedo que sentía, comenzó a gritar:
-
¡Socorro! ¡Me han secuestrado en mi propia casa!
¡Son unos salvajes!
Hansel y Gretel, al oír las voces de la señora se levantaron
corriendo para escapar, pero la policía y sus padres habían oído los gritos de
la anciana y ya estaban corriendo hacia la casa.
Justo cuando los dos salían por la puerta con sus mochilas uno
de los policías los detuvo y los llevó a su coche patrulla, mientras que los
padres y el resto de la policía desataban a la anciana y la ayudaba a ordenar
el desastre que los jóvenes habían causado.
Así es como Hänsen y Gretel pasaron un tiempo en la cárcel para
deshonra de sus familias. Y al salir decidieron dedicarse a estudiar y no
volver a comportarse tan mal como aquella vez. Además tuvieron que ir a casa de
la anciana a pedirle perdón y a limpiarla una vez por semana su preciosa casa.
Teatro
Por último, la creación de la obra de teatro se ha fundamentado en el conocimiento de los intereses de los niños a lo largo de su desarrollo a través de la narración de la vida de un personaje. Por eso la obra es ideal para niños de 3-4 años, ya que contiene estructuras repetitivas y los personajes son animales personificados.
La obra es la siguiente:
Rodolfo el pajarito
Escena 1
(Se abre el telón y aparece una
mamá pájaro llamada Carolina incubando tres hermosos huevos blancos).
Carolina: Aaay que cansada estoy
de estar aquí sentada todo el día. A ver si viene ya Manuel y se sienta un rato
para que yo pueda estirar las piernas.
Manuel: Aquí estoy mi amor. Sal a
comer y dar una vuelta mientras que yo me quedo incubando los huevos.
Carolina: Muchas gracias, que
pensaba que este momento no iba a llegar nunca.
(Carolina se levanta del nido y se va del escenario volando,
mientras que Manuel se coloca en el nido y comienza a leer una revista)
Manuel: Jajajaja que gracioso es esto.
Ay! Acabo de notar algo. (Se levanta
un poco del nido y mira a dentro)
Uy! Si los huevos se están
abriendo.
(Carolina entra al escenario
volando)
Carolina: Hola Manuel. ¿Te han
dado mucha guerra los huevos?
Manuel: Mira, mira Carolina! Los
huevos se están abriendo.
Carolina: Anda! Si es que para un
momento que me levanto, y resulta que tienen que salir del cascarón
precisamente cuando yo no estoy.
Manuel: ¿Les ayudamos un poquito
que veo que no pueden?
Carolina: Sí, ves echando las
cascaras fuera del nido.
Pajaritos: Pio, pio, pio.
Carolina: Pero mira que tres
pajaritos más bonitos, esos dos se parecen a mi y ese a ti.
Manuel: Es verdad. Aunque ese se
parece más a tu tío Rodolfo.
Carolina: ¿A sí, tú crees?
Manuel: Por supuesto que sí. De hecho,
creo que tendríamos que llamarle así.
Carolina: Muy bien, Rodolfo,
Nuria y Nacho. ¿Te parece bien?
Manuel: ¡Estupendo!
Carolina: Pues ahora a descansar
que ya se está haciendo de noche.
(Los dos se acurrucan junto a sus
pajaritos en el nido y se quedan dormidos roncando plácidamente)
Carolina: (Estirándose en el
nido) Ay, ¡qué bien he dormido hoy!
Manuel: Bua, yo también. Menos
mal que estos lindos pajaritos no han dado mucha guerra.
Pajaritos: Pío, pío, pío.
Carolina: Si, tengo la sensación
de que vamos a ser una familia muy feliz.
Escena 2
(Pasan los años y los pollitos ya
tienen plumas y están deseando aprender a volar. Mientras que Manuel se ha ido
a por el desayuno, carolina comienza con las clases de vuelo.)
Carolina: Nacho, esa ala más
arriba.
Nerea, el movimiento más amplio.
Nacho, el culo más en pompa.
Nerea: Jo mamá, yo ya estoy
cansada y todavía no nos has dejado ni salir fuera del nido.
Carolina: Hija mía, primero hay
que practicar mucho para después volar muy bien.
Nerea: ¡Pues yo quiero volar ya!
Nacho y Rodolfo: ¡Eso, eso!
¡Queremos volar ya!
Carolina: (Mirando con
preocupación al cielo) Vuestro padre hace mucho que se ha ido. Voy a ver si le
ha pasado algo. Mientras tanto ni se os ocurra sacar una pata o un ala fuera
del nido. ¿Entendido?
Los tres pajaritos a la vez:
¡Siii mamá!
(Carolina se va volando del nido
y los tres pajaritos se quedan solos sentados en el nido)
Nerea: Pues menudo aburrimiento.
Nacho: Ni que lo digas.
Rodolfo: Ya, pero hay que hacer
caso a mamá. Seguro que volverán pronto.
(Pasan los minutos y los
pajaritos están cada vez más aburridos. E incluso se duermen.)
Nacho: Jo, nos hemos despertado y
todavía no están aquí.
Nerea: ¿Y si jugamos a algo?
Rodolfo: Pero, ¿a qué podemos
jugar?
Nerea: A sacar las patas y las
alas fuera del nido.
Rodolfo: Eso ni hablar. Mamá nos
lo ha prohibido.
Nerea: Pero mamá no está aquí.
Nacho: ¿Qué pasa Rodolfo, tienes
miedo?
Rodolfo: No es eso, es que mamá
no nos deja.
Nerea: Lo que pasa es que es un
gallina.
Nacho y Nerea: (Imitando a las
gallinas) ¡Co, co, corococo!
Rodolfo: (Medio llorando y
enfadado) ¡No soy un gallina!
Nerea: Pues demuéstranoslo. Baja
volando y dinos que ves.
Nacho: Seguro que no tiene
agallas.
Rodolfo: ¡Vais a ver como sí! (Y
dicho esto se tira a volar con la sorpresa de sus dos hermanos)
Escena 3
(Se ve a Rodolfo en el suelo y un
árbol donde está el nido)
Nacho y Nerea: ¡Rodolfo, que era
broma! ¡Sube antes de que vengan papa y mama, corre!
(Rodolfo pega un saltito y
revolotea, y así varias veces, pero no hay manera)
Rodolfo: ¡No puedo! ¡Está muy
alto! (Y comienza a llorar)
Nacho: ¡No te preocupes, a ver si
se nos ocurre algo!
Nerea: ¿Y si le acercamos una
rama y se sube por ella?
Nacho: Pero, ¿qué rama cogemos?
Nerea: Esa de ahí, que parece muy
larga.
Venga arráncala con el pico.
Nacho: (Revolotea hasta la rama y
la arranca de cuajo) ¡Ya está!
Nerea: ¡Tranquilo Nacho, te vamos
a alcanzar una rama para que subas por ella!
(Nerea y Nacho intentan acercar
la rama a Rodolfo, pero es demasiado corta.)
Rodolfo: ¿Dónde está esa rama?
Nacho: ¡Es que es muy corta!
Rodolfo: (Sollozando) Me voy a
morir aquí abajo.
(En ese momento ve a un gusano
subiendo por el árbol y decide preguntarle)
Rodolfo: Seños gusano, ¿Cómo hace
usted para subir por el árbol? Es que me he tirado del nido y me gustaría
volver con mis hermanos.
Gusano: ¡Aaaah! Un pájaro. Déjame en paz, que no quiero que me comas. (Y desaparece a toda velocidad)
Gusano: ¡Aaaah! Un pájaro. Déjame en paz, que no quiero que me comas. (Y desaparece a toda velocidad)
Rodolfo: Jo, si yo no le iba a
comer.
Nerea: ¿Qué tal estas ahí abajo? ¡Estamos
intentando pensar algo, pero no se nos ocurre que más podemos hacer!
Rodolfo: ¡Pues seguid pensando!
(De repente ve a un escarabajo subiendo
por el árbol y decide preguntarle)
Rodolfo: Señor escarabajo ¿Cómo hace
usted para subir por el árbol? Es que me he tirado del nido y me gustaría
volver con mis hermanos.
Escarabajo: ¡Aaaaaah! Un pájaro. Déjame
en paz, que no quiero que me comas. (Y desaparece a toda velocidad)
Rodolfo: (llorando otra vez) Si
yo no quiero comerme a nadie, solo quiero volver a mi nido con mis hermanos.
(En ese momento le oye una hormiga
que iba a subir por el árbol en busca de unas ricas hojas)
Hormiga: Buenos días, soy la
hormiga Tina. Si quieres subir por el árbol solo tienes que poner tus patitas
en él y andar hacía arriba.
Rodolfo: ¿Y por qué tu no sales
corriendo como el gusano y el escarabajo, pensando que te voy a comer?
Tina: Se muy bien quién me quiere
comer y quién no. Además, te he visto tan triste que he considerado mejor ayudarte.
Rodolfo: Muchas gracias.
(Y dicho esto el pájaro intenta
subir por el árbol exactamente como le había dicho la hormiga, pero cada vez
que lo intenta, se resbala y cae al suelo)
Rodolfo: (Triste y enfadado) ¡Esto
es imposible!
Tina: Será que tu no tienes las
mismas patitas que yo. Mira, parecen muy diferentes.
Rodolfo: Sí. ¿Y entonces que
hago?
Tina: Tengo una idea. Espérame
aquí que ahora mismo vengo. (Y desaparece corriendo)
(Al cabo de un rato aparece Tina
con todas sus amigas)
Tina: He traído a toda la colonia
para ayudarte a subir.
Rodolfo: ¡Muchas gracias! Así
seguro que subiré antes de que lleguen mis padres.
Tina: Chicas, manos a la obra. (Y
todas cogen a upa a Rodolfo y se disponen a subir por el árbol, pero al subir
un poco se les resbala y Rodolfo cae al suelo)
Rodolfo: ¡¡AAuu!! (Se frota el
culo, donde se ha dado al caer)
(Tina se queda pensativa y de
repente se le ocurre otra idea).
Tina: Ya lo tengo. ¡Te
construiremos una escalera!
Rodolfo: Pues cuantas cosas sabéis
hacer las hormigas.
Esperad que avise a mis hermanos.
¡Chicos, me va a ayudar una
hormiga construyéndome una escalera para poder subir!
Nacho: ¿Una hormiga? Pero si ese
es nuestro desayuno.
Rodolfo: Si, pero a estas
hormigas no os las podéis comer. Han sido muy amables conmigo.
Nerea: Vale, primero sube y luego
ya veremos.
(Entre todas construyen una gran
escalera que con ayuda de Rodolfo y sus hermanos consiguen apoyar en la rama.
Rodolfo mira hacia arriba y siente un poco de miedo.)
Rodolfo: ¿Puedes subir conmigo?
Tina: Siempre y cuando tus
hermanos no me coman a mi no me importa subir contigo.
(Y así suben los dos).
Escena 4
(Se les ve a todos en el nido)
Rodolfo: ¡Ya estoy aquí!
Nacho y Nerea: ¡Una hormiga, que
rica! (Se abalanzan sobre ella para comérsela)
Rodolfo: ¡Ni se os ocurra, es mi
amiga! Y si no hubiese sido por ella yo seguiría ahí abajo.
Nacho y Nerea: ¡Vale! Muchas
gracias por traernos a Rodolfo señora hormiga.
Tina: No hay porque darlas. Y
ahora Rodolfo, ten más cuidado y no te vuelvas a tirar.
Rodolfo: Si Tina. Muchas gracias.
Y no te preocupes que no voy a volver a salir del nido hasta que no aprenda a
volar bien.
Tina: Pues adiós y que os vaya
bien.
Rodolfo, Nacho y Nerea: ¡Adios!
(En ese momento llegan los padres
de los pajaritos)
Manuel: ¿A quién le decís adiós?
Rodolfo, Nacho y Nerea: A nadie,
es que estábamos jugando.
Carolina: Bueno, pues ya es hora
de comer, que hemos tardado mucho en encontrar un suculento manjar.
(Y la escena termina comiendo
todos juntos en el nido mientras el telón se cierra).
Para finalizar, mostraros aparece el cuento de Hansel y Gretel, recogido en una carpeta de páginas plástico transparentes y que. como ya he mencionado, los niños del aula se encargarán de ilustrar.
Por ello, salvo la página de la portada, la cual cerraremos herméticamente con celo, el resto permanecerá abierto hasta que los niños ilustren la historia.
Por ello, salvo la página de la portada, la cual cerraremos herméticamente con celo, el resto permanecerá abierto hasta que los niños ilustren la historia.
Bibliografía:
- Labajo, I. (2018). Catálogo de actividades de creación en prosa. Recuperado de https://online.lasallecampus.es/pluginfile.php/26410/mod_resource/content/1/Cat%C3%A1logo%20de%20actividades%20de%20creaci%C3%B3n_prosa.pdf
- Labajo, I. (2018). Catálogo de actividades de creación en verso. Recuperado de https://online.lasallecampus.es/pluginfile.php/26411/mod_resource/content/1/Cat%C3%A1logo%20de%20actividades%20de%20creaci%C3%B3n_verso.pdf
- Labajo, I. (2018). El pensamiento poético en la infancia. Recuperado de https://online.lasallecampus.es/pluginfile.php/26412/mod_resource/content/1/Labajo%2C%20Irune_El%20pensamiento%20po%C3%A9tico%20en%20la%20infancia.pdf
- Rodari, G. (1983). Gramática de la fantasía: Introducción al arte de inventar historias. Recuperado de https://online.lasallecampus.es/pluginfile.php/26413/mod_resource/content/1/Rodari%2C%20Gianni-%20Gram%C3%A1tica%20de%20la%20fantas%C3%ADa.pdf
Perfecto, un gran trabajo.
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