viernes, 18 de mayo de 2018

La literatura folklórica
Corrección





Según Pelegrín (2004), el cuento de tradición oral es un elemento imprescindible en Educación Infantil ya que el niño disfruta los cuentos y aprende de ellos diferentes valores positivos y negativos como son la amistad y la cobardía. También se trabajan las emociones que se desprenden de los valores mencionados, así como la sensibilidad ante ciertos temas.

Además, consiste en un elemento lúdico para el niño por lo que le resulta familiar, convirtiéndolo en parte del aprendizaje significativo y sencillo.

El mismo autor señala “la trasmisión oral, el desciframiento emocional de la palabra contada, de lo oído, visto, tocado, saboreado, compartido con otro, le ayudarán posteriormente en su contacto con la letra impresa, motivando una lectura gozosa”.

De esta forma, el cuento concebido como narración breve, que expone asuntos de índole ficticia y carácter sencillo, puede tener una finalidad moral y recreativa (Argente y Gómez, 2006).

Estos cuentos, son a su vez, el primer contacto de los niños con su cultura, pues estos cuentos de transmisión oral son transmitidos de generación en generación.

Gracias a su uso, los alumnos logran un mejor desarrollo en facetas afectivas, emocionales y sociales según Salmerón (2004). También generan estructuras gramaticales que ayudan en la formación del discurso narrativo y léxico del niño (Miranda, 2004).

Podemos resumir los valores que transmiten estos de la mano de Pelegrin (2004) ) y Saez (1999) en:
·                     “Actitud de sensibilidad hacia la belleza. Sirve para poner en relieve la capacidad de creación del menor, al mismo tiempo que motiva al niño/a a dominar la propia forma de expresión, otorgándole la capacidad gradual de desarrollar un lenguaje figurativo, con recursos expresivos.
·                     La comunicación y adquisición de las capacidades lingüísticas precisas. Amplia el lenguaje de los discentes con un vocabulario amplio, claro, conciso y sugestivo.
·                     Un aumento de la afectividad del niño/a, partiendo de la base de la nobleza, la bondad y la belleza.
·                     Hábitos de sensibilidad artística mediante imágenes atrayentes para el alumnado.”

Además, hay muchos cuentos que nos enseñan como afrontar diferentes conflictos que se dan en la vida diaria, por lo que seremos más capaces de resolverlos de manera eficaz cuando se nos presenten en la realidad.

Según Quintero (2005) el uso pedagógico del cuento aporta:
·                     “Sirve para divertir y entretener a la vez que transmiten conocimientos ricos y complejos.
·                     Satisface las ganas de acción del alumnado puesto que en su imaginación proyectan lo que les gustaría hacer.
·                     Conecta con las características cognitivo- afectivas de niños y niñas. La narración del cuento enlazará rápidamente con el mundo interno del niño/a, contribuyendo al desarrollo de su capacidad simbólica.
·                     En un elemento socializador que favorece las relaciones, empezando por el simple hecho de que son los propios personajes los que interactúan socialmente.
·                     Facilita la superación del egocentrismo al ponerse en el lugar de los diferentes protagonistas, considerando los diversos puntos de vista.
·                     Prepara para la vida ofreciendo modelos de comportamiento, sentimiento y valores.”

No sólo sirve cara a la ordenación espacial de los elementos secuenciales, por la sucesión de acontecimientos de forma lineal, sino que, además, mejoran y enriquecen la compresión oral, la expresión de vivencias, sentimientos y emociones y la adquisición de léxico general y específico (Sandoval, 2005).  De hecho, según Zapata Ruiz (2008) los niños que escuchan cuentos suelen convertirse en buenos contadores de historias, ya sean escuchadas o inventadas por ellos mismos, lo que nos aporta que su escucha también contribuye al nivel de creatividad que tenga el niño, siendo mayor si este ha escuchado cuentos.

Los cuentos a continuación mostrados son ideales para un grupo de niños de segundo ciclo de educación intantil, más concretamente para niños de 4 años. Esto es así, ya que los tres cuentos de carácter folklórico tienen estructuras repetitivas y lineales, que hacen que los alumnos de estas edades lo puedan seguir con facilidad e incluso memorizar o recordar algunas partes de forma clara y sencilla.

Es más, el lenguaje que presentan, aparte de presentar una estructura repetitiva y con rimas en algunos momentos, es sencillo y claro, muy comprensible para niños de esta edad.

El pollito de la avellaneda

Este cuento que ha sido recopilado del libro de Ana Pelegrín nunca lo había leído y, la verdad, es que me ha resultado muy divertido, aunque un poco repetitivo, por lo que lo he considerado ideal para niños de 3-4 años. 

En cuanto al cuándo lo contaría, desde mi punto de vista elegiría un momento en el que los niños tengan que volver a la calma después de haber realizado una actividad ajetreada, ya que estarán lo suficientemente despiertos como para resolver las preguntas que se presentan después del cuento. De igual modo, se podrá contar cuando veamos que los alumnos no quieren compartir sus juguetes, que a estas edades, debido al egocentrismo en el que se encuentran sumergidos, es muy común.




Pues, señor,
este era un pollito
que picoteaba con su gallinita en la avellaneda
y se le atrancó una avellana,
y se iba a ahogar.

La gallinita corrió a casa de la dueña:
-Dueña, la buena dueña,
ven a sacar la avellana a mi pollito,
que está en la avellaneda y se va a ahogar.
-Ay, gallina, la mi gallinita, que no tengo zapatos;
dile al zapatero que te los dé.

Y la gallinita corrió a casa del zapatero:
-Zapatero, el buen zapatero,
dame los zapatos de mi dueña,
para que saque la avellana a mi pollito,
que está en la avellaneda y se va a ahogar.
-Ay, gallina, la mi gallinita, que no tengo cuero;
dile a la cabra que te lo dé.

Y la gallinita corrió a la casa de la cabra:
-Cabra, la buena cabra,
dame cuero para el zapatero,
para que haga los zapatos de mi dueña,
para que saque la avellana a mi pollito,
que está en la avellaneda y se va a ahogar.
-Ay, gallina, la mi gallinita, que mi cuero tiene hambre;
dile al prado que te dé hierba.

Y la gallinita corrió al prado:
-Prado, el buen prado,
dale hierba a la cabra,
para que dé cuero al zapatero,
para que haga los zapatos de mi dueña,
para que saque la avellana a mi pollito,
que está en la avellaneda y se va a ahogar.
-Ay, gallina, la mi gallinita, que mi hierba está seca;
di a las nubes que me den agua.

Y la gallinita voló a las nubes:
-Nubes, las buenas nubes,
dad agua al prado,
para que dé hierba a la cabra,
para que dé cuero al zapatero,
para que haga los zapatos de mi dueña,
para que saque la avellana a mi pollito,
que está en la avellaneda y se va a ahogar.

Y las nubes, las buenas nubes, dieron agua al prado,
y el prado dio hierba a la cabra,
y la cabra dio cuero al zapatero,
y el zapatero hizo los zapatos de la dueña,
y la dueña corrió a la avellaneda
y sacó la avellana del pollito
que estaba en la avellaneda...
... y que no se ahogó.

Actividades:
Al ser un cuento de carácter acumulativo, podremos trabajar la memoria mediante preguntas y ejercicios como:
- ¿ Y qué creéis que hizo la gallinita después?
- Y entonces las nubes dieron agua al...
Y el prado dio hierba a la...
....
Al finalizar las preguntas que les podemos realizar serán:
  • -          ¿Os ha gustado la historia?
  • -          ¿Qué haríais si un compañero vuestro se está ahogando?
  • -          ¿Actúa de forma adecuada la gallina?
  • -          ¿Pensáis que si todos nos ayudamos, podemos conseguir lo que queremos?


A parte de las preguntas podremos realizar diferentes actividades sobre la fábula como realizar la decoración de la gallina o el pollito con colores, purpurina, plumas y otros materiales que quieran utilizar y estén a nuestra disposición.

El chivito

Este cuento que, al igual que el anterior, he recogido del libro de Ana Pelegrín titulado "La aventura de oír" tampoco le había oído nunca, pero por su estructura repetitiva y sencilla, al igual que el anterior, es muy beneficioso para niños de 3-4 años.

Con respecto al momento de contarlo, seleccionaremos la asamblea, pues en ella estarán relajados y atentos. También lo podremos contar cuando alguno de nuestros alumnos esté triste o se sienta mal, haciéndole ver que incluso los más pequeños son a veces los más importantes de todos.




Esta era una viejecita que tenía un pequeño huerto. Allí cuidaba lechugas, coles y cebollas. Un día entró un chivito y mordía y comía sus plantitas y sus cebollitas. Salió la viejecita y le dijo que se fuera, pero el chivito la miró de frente y furioso la contestó:

-Soy el chivito del chivatal
y si me molestas te voy a dañar.

La viejecita se fue llorando por el camino, diciendo:
-         ¡Ay, ay, las cebollitas del cebollar!

Y se encontró con el perro. Llorando le contó que el chivito no quería salir de su huerto. El perro le dijo:
-No llore, viejita,
ni por el chivito ni la cebollita.

Guando llegaron al cebollar, el perro dijo:
-Sal, chivito, sal.

Y el chivito, mirándolo fijamente, le responde:
-Soy el chivito del chivatal
y si me enfado te voy a dañar.

El perro le dijo a la viejecita que volvería otro día para ayudarle y se fue silbando. La viejecita volvió al camino llorando y diciendo:
-¡Ay, ay, las cebollitas del cebollar!

Y se encontró con el toro. Llorando le contó que el chivito no quería salir de su huerto. El toro le dijo:
-No llore, viejita,
ni por el chivito ni por la cebollita.

Cuando llegaron al cebollar el toro dijo:
-Sal, chivito, sal.

Y el chivito, mirándolo fijamente y bajando la cabeza, contestó:
-Soy el chivito del chivatal
y si me enfurezco te voy a dañar.

El toro dijo a la viejecita que volvería otro día y se fue suspirando. La viejecita volvió al camino llorando y lamentándose:
-¡Ay, ay, la cebollita del cebollar!

Y se encontró con una hormiga delgada de cintura. Llorando le contó que el chivito no quería salir de su huerto, y la hormiguita dijo:
-No llore, viejita,
ni por el chivito ni por la cebollita.

Cuando llegaron, la hormiguita se acercó al chivito y le dijo muy bajito:
-Sal, chivito, sal.

Y el chivito, rojos sus ojos:
-Soy el chivito de mi chivatal
y si me enojas te voy a dañar.

Y la hormiguita, plantándose:
-Pues yo soy hormiguita del hormigal
y si te pico vas a llorar.

El chivito no quiso oírla y siguió comiendo lechugas y cebollas. La hormiga trepó por las barbas del chivito y le picó a todo picar. El chivito, sorprendido y dolorido, salió disparado balando, balando, balando, hasta que se perdió de vista por el camino.

La hormiga volvió pasito a paso a la casa de la viejecita.
La viejecita le regaló un saco de trigo, pero la hormiguita aceptó tres granos y se fue.

Y entra por el sano
y sale por el roto;
el que quiera venga
y me cuente otro.

Actividades:

Las preguntas que podremos realizar durante la narración de la historia serán:
- ¿Y que creéis que hizo el perro?
- ¿Y qué pensáis que hizo el toro?
- Y si ni el perro, ni el toro han hecho nada ¿pensáis que la hormiga hará algo?

Estas preguntas les ayudarán a ser más creativos ya que tendrán que imaginar lo que sucederá a continuación, además de animarlos a participar en la narración.

Las preguntas que les realizaremos al finalizar la narración serán las siguientes:
  • -         ¿Se comporta bien el chivo?
  • -         ¿Qué tendría que haber hecho para comportarse bien si tenía hambre?
  • -         ¿Qué hace la hormiga que ni el toro ni el perro hacen para echar al chivo? ¿Por qué?
  • -         ¿Creéis que el perro ha actuado correctamente?
  • -         ¿Creéis que el toro ha actuado correctamente?
  • -         ¿Qué haríais si fuerais vosotros el perro? ¿Y si fueseis el toro?


Además, tiene estructuras dialogadas que riman y una vez aprendidas podrán ser dichas por los niños, participando así en contar el cuento.

Las hadas
Este cuento lo he recopilado de la biblioteca virtual de Cervantes y tengo la ligera sensación de haberlo escuchado o leído con anterioridad, pero no me acuerdo bien.
La historia es contada por Perrault, por lo que cuenta con numeroso vocabulario que no se encuentra adaptado al lenguaje moderno que se emplea actualmente. Por eso considero la necesidad de cambiar algunas palaras como “veíase obligada” por “se sentía obligada” o “acércosela” por “se la acercó” o “hacerte” por “darte”. Pero salvo esas indicaciones el vocabulario es muy comprensible, pudiendo incluir sinónimos mientras se narra la historia cerciorándonos con ellos de que lo han comprendido de forma adecuada. Por ejemplo: honestidad y bueno, o asemejarse y parecerse.

Por el contenido de la lectura y el mensaje lineal que transmite la historia, es correcto decir que la edad a la que se encuentra dirigida este texto es al último curso de infantil, niños de 5 y 6 años, pues además sabrán diferenciar mejor la diferencia entre el mal y el bien.

Antes de mostrar la historia, me gustaría indicar que el momento de contar este cuento será por la tarde, después de haber comido, sintiéndose así un clima de relax y escucha y un mayor nivel de atención sin requerir mucho esfuerzo de los alumnos para realizar la actividad.



Cierta viuda tenía dos hijas; la mayor tanto se la asemejaba en el carácter y el rostro, que quien la veía, a su madre miraba; y una y otra eran tan poco amables y tan orgullosas, que no había manera de vivir con ellas. La menor era el exacto retrato de su padre por su dulzura y honestidad, y cuantos la conocían afirmaban que era joven hermosísima de alma y de cuerpo. Como cada cual ama a su semejante, con delirio quería la madre a la mayor y era grande su aversión por la otra, a quien obligaba a comer en la cocina, condenándola a un trabajo incesante. Veíase obligada la pobre criatura a ir dos veces al día en busca de agua a un punto que distaba más de media legua de la casa, regresando con una enorme jarra llena. Un día que estaba en la fuente, acercósela una pobre mujer y rogole la diese de beber.
-Con mucho gusto, mi buena madre, le contestó la hermosa joven; levantando la jarra llenola de agua en el sitio de la fuente donde más cristalina era, y luego la sostuvo presentándola a la vieja para que bebiera con toda comodidad.
Una vez hubo apagado su sed la pobre mujer, le dijo:
-Eres tan bella, tan hermosa y tan honesta que quiero hacerte un don: a cada palabra que dirás saldrá de tu boca una flor o una piedra preciosa.
La vieja era un hada que había tomado las apariencias de una pobre mujer de aldea por ver hasta dónde llegaba la bondad de la joven.
En cuanto llegó a su casa, riñola su madre porque volvía tan tarde de la fuente.
-Perdón os pido, madre mía, contestó la pobre joven, por haber tardado tanto tiempo.
Al decir estas palabras, le salieron de la boca dos rosas, dos perlas y dos gruesos diamantes.
-¡Qué veo! Exclamó la madre llena de admiración. ¡Me parece que te saltan de la boca perlas y diamantes! ¿A qué se debe eso, hija mía?
Fue la vez primera que la llamó hija. La pobre joven le contó candorosamente lo que le había pasado, y mientras habló saltaron diamantes en número infinito de sus labios.
-Es necesario que envíe mi otra hija a la fuente, dijo la madre. Mira lo que sale de la boca de tu hermana cuando habla. ¿No te gustaría poseer el mismo don? Para alcanzarlo no tienes más que ir por agua a la fuente, y cuando una pobre mujer te pida de beber, complacerla con mucha amabilidad.
-¡No faltaba más! Exclamó la mayor; ¡ir yo a la fuente!
-Quiero que vayas en seguida, ordenó la madre.
A la fuente fuese, pero murmurando durante todo el camino. Llevose la más hermosa jarra de plata que había en la casa, y en cuanto llegó a la fuente vio salir del bosque una dama magníficamente vestida que le pidió de beber. Era la misma hada que se había aparecido a su hermana, pero esta vez se presentaba con las maneras y vestidos de una princesa, por ver hasta dónde llegaba la maldad de la joven.
-¿Acaso he venido aquí, le contestó con rudeza la orgullosa, para daros de beber? ¿Creéis que para eso he traído una jarra de plata? Aquí está la fuente, si tenéis sed, bebed.
Contestole la hada, sin que sus palabras revelasen irritación:
-No eres buena, y puesto que tan poca es tu amabilidad, te concedo un don: a cada palabra que pronuncies saldrá de tu boca una culebra o un galápago.
Al regresar a la casa gritola su madre en cuanto la vio.
-¿Y bien, hija mía?
-¿Y bien, madre mía? Contestó secamente, mientras saltaban de su boca dos víboras y dos galápagos.
- ¡Cielo santo! Exclamó la madre; tu hermana tiene de ello la culpa y me la pagará.
Dicho esto corrió detrás de la menor para golpearla, y la pobre joven escapó y fuese al bosque próximo donde se refugió. Hallola el hijo del rey que volvía de caza, y al verla tan hermosa la preguntó qué hacía sola en tal sitio y por qué lloraba.
-¡Ah, señor, sollozó, mi madre me ha echado de casa!
El hijo del rey, que vio salir de su boca cinco o seis perlas y otros tantos diamantes, rogola le dijera a qué se debía tal maravilla. Refiriole la joven su aventura de la fuente. Enamorose de ella el príncipe, y considerando que el don que poseía valía más que la dote que pudiese tener otra mujer, llevola al palacio de su padre y casó con ella.
En cuanto a la hermana mayor, tanto se hizo aborrecer que su madre la echó fuera; y después de haber andado mucho la desgraciada sin encontrar quien quisiera recibirla, murió en un rincón del bosque.

Actividades:

Las preguntas que les realizaremos después de la lectura serán las siguientes:
  • -         ¿Se comporta la madre bien con sus dos hijas? ¿Por qué?
  • -         ¿Qué harías si fuerais vosotros el hada?
  • -         ¿Tiene la culpa la hija menor de lo que le pasa a su hermana?
  • -         ¿Pensáis que cada hija obtiene lo que se merece?
  • -         ¿Qué os parece lo que hizo la madre tras descubrir los dones de sus hijas?


También podremos incluir una representación teatral del cuento para un mayor disfrute de la historia.

Bibliografía:

Biblioteca virtual Miguel de Cervantes. (2006). Obtenido de Biblioteca virtual Miguel de Cervantes: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/las-hadas--0/html/004a4e7e-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_0_
Padial Ruz, R. y Sáenz- López Buñuel, P. (2013) Los cuentos tradicionales/populares en educación infantil. Una propuesta a través del juego. Revista de Educación, Motricidad e Investigación, nº 2, pp. 32-47 Recuperado el 10 de marzo de 2018 de http://rabida.uhu.es/dspace/bitstream/handle/10272/8068/Los_cuentos_populares.pdf?sequence=2
Triglia, A. (s.f.). Psicología y mente. Obtenido de Psocología y mente: https://psicologiaymente.net/psicologia/ello-yo-superyo-sigmund-freud
Triglia, A. (s.f.). Psicología y mente. Obtenido de Psocología y mente: https://psicologiaymente.net/psicologia/etapas-desarrollo-psicosexual-sigmund-freud

Ana Pelegrín (2018). La aventura de oír: cuentos y memorias de tradición oral. Madrid: Cincel
Zapata Ruiz, T. (2008) La importancia de la literatura de tradición oral: Entrevista a Pascuala Morote Magán Revista Educación y Pedagogía, vol. XX, núm. 50. Recuperado el 10 de marzo de 2018 de http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/revistaeyp/article/viewFile/9933/9130



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