La
literatura folklórica
Corrección
Según Pelegrín (2004), el cuento de
tradición oral es un elemento imprescindible en Educación Infantil ya que el
niño disfruta los cuentos y aprende de ellos diferentes valores positivos y
negativos como son la amistad y la cobardía. También se trabajan las emociones
que se desprenden de los valores mencionados, así como la sensibilidad ante
ciertos temas.
Además, consiste en un elemento lúdico
para el niño por lo que le resulta familiar, convirtiéndolo en parte del
aprendizaje significativo y sencillo.
El mismo autor señala “la trasmisión
oral, el desciframiento emocional de la palabra contada, de lo oído, visto,
tocado, saboreado, compartido con otro, le ayudarán posteriormente en su
contacto con la letra impresa, motivando una lectura gozosa”.
De esta forma, el cuento concebido como
narración breve, que expone asuntos de índole ficticia y carácter sencillo,
puede tener una finalidad moral y recreativa (Argente y Gómez, 2006).
Estos cuentos, son a su vez, el primer
contacto de los niños con su cultura, pues estos cuentos de transmisión oral
son transmitidos de generación en generación.
Gracias a su uso, los alumnos logran un
mejor desarrollo en facetas afectivas, emocionales y sociales según Salmerón
(2004). También generan estructuras gramaticales que ayudan en la formación del
discurso narrativo y léxico del niño (Miranda, 2004).
Podemos resumir los valores que
transmiten estos de la mano de Pelegrin (2004) ) y Saez (1999) en:
·
“Actitud de sensibilidad hacia la belleza. Sirve para poner en relieve la
capacidad de creación del menor, al mismo tiempo que motiva al niño/a a dominar
la propia forma de expresión, otorgándole la capacidad gradual de desarrollar
un lenguaje figurativo, con recursos expresivos.
·
La comunicación y adquisición de las capacidades lingüísticas precisas.
Amplia el lenguaje de los discentes con un vocabulario amplio, claro, conciso y
sugestivo.
·
Un aumento de la afectividad del niño/a, partiendo de la base de la
nobleza, la bondad y la belleza.
·
Hábitos de sensibilidad artística mediante imágenes atrayentes para el
alumnado.”
Además, hay muchos cuentos que nos
enseñan como afrontar diferentes conflictos que se dan en la vida diaria, por
lo que seremos más capaces de resolverlos de manera eficaz cuando se nos
presenten en la realidad.
Según Quintero (2005) el uso pedagógico
del cuento aporta:
·
“Sirve para divertir y entretener a la vez que transmiten conocimientos
ricos y complejos.
·
Satisface las ganas de acción del alumnado puesto que en su imaginación
proyectan lo que les gustaría hacer.
·
Conecta con las características cognitivo- afectivas de niños y niñas. La
narración del cuento enlazará rápidamente con el mundo interno del niño/a,
contribuyendo al desarrollo de su capacidad simbólica.
·
En un elemento socializador que favorece las relaciones, empezando por el
simple hecho de que son los propios personajes los que interactúan socialmente.
·
Facilita la superación del egocentrismo al ponerse en el lugar de los
diferentes protagonistas, considerando los diversos puntos de vista.
·
Prepara para la vida ofreciendo modelos de comportamiento, sentimiento y
valores.”
No sólo sirve cara a la ordenación
espacial de los elementos secuenciales, por la sucesión de acontecimientos de
forma lineal, sino que, además, mejoran y enriquecen la compresión oral, la
expresión de vivencias, sentimientos y emociones y la adquisición de léxico
general y específico (Sandoval, 2005). De hecho, según Zapata Ruiz (2008)
los niños que escuchan cuentos suelen convertirse en buenos contadores de
historias, ya sean escuchadas o inventadas por ellos mismos, lo que nos aporta
que su escucha también contribuye al nivel de creatividad que tenga el niño,
siendo mayor si este ha escuchado cuentos.
Los cuentos a continuación mostrados son
ideales para un grupo de niños de segundo ciclo de educación intantil, más
concretamente para niños de 4 años. Esto es así, ya que los tres cuentos de
carácter folklórico tienen estructuras repetitivas y lineales, que hacen que
los alumnos de estas edades lo puedan seguir con facilidad e incluso memorizar
o recordar algunas partes de forma clara y sencilla.
Es más, el lenguaje que presentan,
aparte de presentar una estructura repetitiva y con rimas en algunos momentos,
es sencillo y claro, muy comprensible para niños de esta edad.
El pollito de la
avellaneda
Este cuento que ha sido recopilado del
libro de Ana Pelegrín nunca lo había leído y, la verdad, es que me ha resultado
muy divertido, aunque un poco repetitivo, por lo que lo he considerado ideal
para niños de 3-4 años.
En cuanto al cuándo lo contaría, desde
mi punto de vista elegiría un momento en el que los niños tengan que volver a
la calma después de haber realizado una actividad ajetreada, ya que estarán lo
suficientemente despiertos como para resolver las preguntas que se presentan
después del cuento. De igual modo, se podrá contar cuando veamos que los
alumnos no quieren compartir sus juguetes, que a estas edades, debido al
egocentrismo en el que se encuentran sumergidos, es muy común.
Pues, señor,
este era un pollito
que picoteaba con su gallinita en la
avellaneda
y se le atrancó una avellana,
y se iba a ahogar.
La gallinita corrió a casa de la dueña:
-Dueña, la buena dueña,
ven a sacar la avellana a mi pollito,
que está en la avellaneda y se va a
ahogar.
-Ay, gallina, la mi gallinita, que no
tengo zapatos;
dile al zapatero que te los dé.
Y la gallinita corrió a casa del
zapatero:
-Zapatero, el buen zapatero,
dame los zapatos de mi dueña,
para que saque la avellana a mi pollito,
que está en la avellaneda y se va a
ahogar.
-Ay, gallina, la mi gallinita, que no
tengo cuero;
dile a la cabra que te lo dé.
Y la gallinita corrió a la casa de la
cabra:
-Cabra, la buena cabra,
dame cuero para el zapatero,
para que haga los zapatos de mi dueña,
para que saque la avellana a mi pollito,
que está en la avellaneda y se va a
ahogar.
-Ay, gallina, la mi gallinita, que mi
cuero tiene hambre;
dile al prado que te dé hierba.
Y la gallinita corrió al prado:
-Prado, el buen prado,
dale hierba a la cabra,
para que dé cuero al zapatero,
para que haga los zapatos de mi dueña,
para que saque la avellana a mi pollito,
que está en la avellaneda y se va a
ahogar.
-Ay, gallina, la mi gallinita, que mi
hierba está seca;
di a las nubes que me den agua.
Y la gallinita voló a las nubes:
-Nubes, las buenas nubes,
dad agua al prado,
para que dé hierba a la cabra,
para que dé cuero al zapatero,
para que haga los zapatos de mi dueña,
para que saque la avellana a mi pollito,
que está en la avellaneda y se va a
ahogar.
Y las nubes, las buenas nubes, dieron
agua al prado,
y el prado dio hierba a la cabra,
y la cabra dio cuero al zapatero,
y el zapatero hizo los zapatos de la
dueña,
y la dueña corrió a la avellaneda
y sacó la avellana del pollito
que estaba en la avellaneda...
... y que no se ahogó.
Actividades:
Al ser un cuento de carácter acumulativo,
podremos trabajar la memoria mediante preguntas y ejercicios como:
- ¿ Y qué creéis que hizo la gallinita
después?
- Y entonces las nubes dieron agua al...
Y el prado dio hierba a la...
....
Al finalizar las preguntas que les
podemos realizar serán:
- - ¿Os ha gustado la historia?
- - ¿Qué haríais si un compañero vuestro se está ahogando?
- - ¿Actúa de forma adecuada la gallina?
- - ¿Pensáis que si todos nos ayudamos, podemos conseguir lo que queremos?
A parte de las preguntas podremos
realizar diferentes actividades sobre la fábula como realizar la decoración de
la gallina o el pollito con colores, purpurina, plumas y otros materiales que
quieran utilizar y estén a nuestra disposición.
El chivito
Este cuento que, al igual que el
anterior, he recogido del libro de Ana Pelegrín titulado "La aventura de
oír" tampoco le había oído nunca, pero por su estructura repetitiva y
sencilla, al igual que el anterior, es muy beneficioso para niños de 3-4 años.
Con respecto al momento de contarlo,
seleccionaremos la asamblea, pues en ella estarán relajados y atentos. También
lo podremos contar cuando alguno de nuestros alumnos esté triste o se sienta
mal, haciéndole ver que incluso los más pequeños son a veces los más
importantes de todos.
Esta era una viejecita que tenía un
pequeño huerto. Allí cuidaba lechugas, coles y cebollas. Un día entró un
chivito y mordía y comía sus plantitas y sus cebollitas. Salió la viejecita y
le dijo que se fuera, pero el chivito la miró de frente y furioso la contestó:
-Soy el chivito del chivatal
y si me molestas te voy a dañar.
La viejecita se fue llorando por el
camino, diciendo:
-
¡Ay, ay, las cebollitas del cebollar!
Y se encontró con el perro. Llorando le
contó que el chivito no quería salir de su huerto. El perro le dijo:
-No llore, viejita,
ni por el chivito ni la cebollita.
Guando llegaron al cebollar, el perro
dijo:
-Sal, chivito, sal.
Y el chivito, mirándolo fijamente, le
responde:
-Soy el chivito del chivatal
y si me enfado te voy a dañar.
El perro le dijo a la viejecita que
volvería otro día para ayudarle y se fue silbando. La viejecita volvió al
camino llorando y diciendo:
-¡Ay, ay, las cebollitas del cebollar!
Y se encontró con el toro. Llorando le
contó que el chivito no quería salir de su huerto. El toro le dijo:
-No llore, viejita,
ni por el chivito ni por la cebollita.
Cuando llegaron al cebollar el toro
dijo:
-Sal, chivito, sal.
Y el chivito, mirándolo fijamente y
bajando la cabeza, contestó:
-Soy el chivito del chivatal
y si me enfurezco te voy a dañar.
El toro dijo a la viejecita que volvería
otro día y se fue suspirando. La viejecita volvió al camino llorando y
lamentándose:
-¡Ay, ay, la cebollita del cebollar!
Y se encontró con una hormiga delgada de
cintura. Llorando le contó que el chivito no quería salir de su huerto, y la
hormiguita dijo:
-No llore, viejita,
ni por el chivito ni por la cebollita.
Cuando llegaron, la hormiguita se acercó
al chivito y le dijo muy bajito:
-Sal, chivito, sal.
Y el chivito, rojos sus ojos:
-Soy el chivito de mi chivatal
y si me enojas te voy a dañar.
Y la hormiguita, plantándose:
-Pues yo soy hormiguita del hormigal
y si te pico vas a llorar.
El chivito no quiso oírla y siguió
comiendo lechugas y cebollas. La hormiga trepó por las barbas del chivito y le
picó a todo picar. El chivito, sorprendido y dolorido, salió disparado balando,
balando, balando, hasta que se perdió de vista por el camino.
La hormiga volvió pasito a paso a la
casa de la viejecita.
La viejecita le regaló un saco de trigo,
pero la hormiguita aceptó tres granos y se fue.
Y entra por el sano
y sale por el roto;
el que quiera venga
y me cuente otro.
Actividades:
Las preguntas que podremos realizar
durante la narración de la historia serán:
- ¿Y que creéis que hizo el perro?
- ¿Y qué pensáis que hizo el toro?
- Y si ni el perro, ni el toro han hecho
nada ¿pensáis que la hormiga hará algo?
Estas preguntas les ayudarán a ser más
creativos ya que tendrán que imaginar lo que sucederá a continuación, además de
animarlos a participar en la narración.
Las preguntas que les realizaremos al
finalizar la narración serán las siguientes:
- - ¿Se comporta bien el chivo?
- - ¿Qué tendría que haber hecho para comportarse bien si tenía hambre?
- - ¿Qué hace la hormiga que ni el toro ni el perro hacen para echar al chivo? ¿Por qué?
- - ¿Creéis que el perro ha actuado correctamente?
- - ¿Creéis que el toro ha actuado correctamente?
- - ¿Qué haríais si fuerais vosotros el perro? ¿Y si fueseis el toro?
Además, tiene estructuras dialogadas que
riman y una vez aprendidas podrán ser dichas por los niños, participando así en
contar el cuento.
Las hadas
Este cuento lo he recopilado de
la biblioteca virtual de Cervantes y tengo la ligera sensación de haberlo
escuchado o leído con anterioridad, pero no me acuerdo bien.
La historia es contada por Perrault, por lo que cuenta con numeroso vocabulario
que no se encuentra adaptado al lenguaje moderno que se emplea actualmente. Por
eso considero la necesidad de cambiar algunas palaras como “veíase obligada”
por “se sentía obligada” o “acércosela” por “se la acercó” o “hacerte” por “darte”.
Pero salvo esas indicaciones el vocabulario es muy comprensible, pudiendo
incluir sinónimos mientras se narra la historia cerciorándonos con ellos de que
lo han comprendido de forma adecuada. Por ejemplo: honestidad y bueno, o asemejarse
y parecerse.
Por el contenido de la lectura y el mensaje lineal que transmite la historia,
es correcto decir que la edad a la que se encuentra dirigida este texto es al último
curso de infantil, niños de 5 y 6 años, pues además sabrán diferenciar mejor la
diferencia entre el mal y el bien.
Antes de mostrar la historia, me gustaría indicar que el momento de contar
este cuento será por la tarde, después de haber comido, sintiéndose así un clima
de relax y escucha y un mayor nivel de atención sin requerir mucho esfuerzo de
los alumnos para realizar la actividad.
Cierta viuda tenía dos hijas; la mayor
tanto se la asemejaba en el carácter y el rostro, que quien la veía, a su madre
miraba; y una y otra eran tan poco amables y tan orgullosas, que no había
manera de vivir con ellas. La menor era el exacto retrato de su padre por su
dulzura y honestidad, y cuantos la conocían afirmaban que era joven hermosísima
de alma y de cuerpo. Como cada cual ama a su semejante, con delirio quería la
madre a la mayor y era grande su aversión por la otra, a quien obligaba a comer
en la cocina, condenándola a un trabajo incesante. Veíase obligada la pobre
criatura a ir dos veces al día en busca de agua a un punto que distaba más de
media legua de la casa, regresando con una enorme jarra llena. Un día que
estaba en la fuente, acercósela una pobre mujer y rogole la diese de beber.
-Con mucho gusto, mi
buena madre, le contestó la hermosa joven; levantando la jarra llenola de agua
en el sitio de la fuente donde más cristalina era, y luego la sostuvo
presentándola a la vieja para que bebiera con toda comodidad.
-Eres tan bella, tan
hermosa y tan honesta que quiero hacerte un don: a cada palabra que dirás
saldrá de tu boca una flor o una piedra preciosa.
La vieja era un hada que
había tomado las apariencias de una pobre mujer de aldea por ver hasta dónde
llegaba la bondad de la joven.
-¡Qué veo! Exclamó la
madre llena de admiración. ¡Me parece que te saltan de la boca perlas y
diamantes! ¿A qué se debe eso, hija mía?
Fue la vez primera que
la llamó hija. La pobre joven le contó candorosamente lo que le había pasado, y
mientras habló saltaron diamantes en número infinito de sus labios.
-Es necesario que envíe
mi otra hija a la fuente, dijo la madre. Mira lo que sale de la boca de tu
hermana cuando habla. ¿No te gustaría poseer el mismo don? Para alcanzarlo no
tienes más que ir por agua a la fuente, y cuando una pobre mujer te pida de
beber, complacerla con mucha amabilidad.
A la fuente fuese, pero
murmurando durante todo el camino. Llevose la más hermosa jarra de plata que
había en la casa, y en cuanto llegó a la fuente vio salir del bosque una dama
magníficamente vestida que le pidió de beber. Era la misma hada que se había
aparecido a su hermana, pero esta vez se presentaba con las maneras y vestidos
de una princesa, por ver hasta dónde llegaba la maldad de la joven.
-¿Acaso he venido aquí,
le contestó con rudeza la orgullosa, para daros de beber? ¿Creéis que para eso
he traído una jarra de plata? Aquí está la fuente, si tenéis sed, bebed.
-No eres buena, y puesto
que tan poca es tu amabilidad, te concedo un don: a cada palabra que pronuncies
saldrá de tu boca una culebra o un galápago.
Dicho esto corrió detrás
de la menor para golpearla, y la pobre joven escapó y fuese al bosque próximo
donde se refugió. Hallola el hijo del rey que volvía de caza, y al verla tan
hermosa la preguntó qué hacía sola en tal sitio y por qué lloraba.
El hijo del rey, que vio
salir de su boca cinco o seis perlas y otros tantos diamantes, rogola le dijera
a qué se debía tal maravilla. Refiriole la joven su aventura de la fuente.
Enamorose de ella el príncipe, y considerando que el don que poseía valía más
que la dote que pudiese tener otra mujer, llevola al palacio de su padre y casó
con ella.
En cuanto a la hermana
mayor, tanto se hizo aborrecer que su madre la echó fuera; y después de haber
andado mucho la desgraciada sin encontrar quien quisiera recibirla, murió en un
rincón del bosque.
Actividades:
Las preguntas que les realizaremos después
de la lectura serán las siguientes:
- - ¿Se comporta la madre bien con sus dos hijas? ¿Por qué?
- - ¿Qué harías si fuerais vosotros el hada?
- - ¿Tiene la culpa la hija menor de lo que le pasa a su hermana?
- - ¿Pensáis que cada hija obtiene lo que se merece?
- - ¿Qué os parece lo que hizo la madre tras descubrir los dones de sus hijas?
También podremos incluir una
representación teatral del cuento para un mayor disfrute de la historia.
Bibliografía:
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Padial Ruz, R. y Sáenz- López Buñuel, P. (2013) Los cuentos
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Recuperado el 10 de marzo de 2018 de http://rabida.uhu.es/dspace/bitstream/handle/10272/8068/Los_cuentos_populares.pdf?sequence=2
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Zapata Ruiz, T. (2008) La importancia de la literatura de tradición oral:
Entrevista a Pascuala Morote Magán Revista Educación y Pedagogía, vol. XX,
núm. 50. Recuperado el 10 de marzo de 2018 de http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/revistaeyp/article/viewFile/9933/9130




Perfecto, un trabajo excelente.
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